Derecho al olvido digital
¿Te imaginas que algún día nadie pueda encontrar tus fotografías, publicaciones o cualquier red social en internet? ¿Nos es permitido borrar toda nuestra vida digital?
Sabemos que prácticamente tooodo lo que hacemos en el ciberespacio queda registrado para siempre: publicaciones funables o vergonzosas, información que ya no nos representa, fotos que nos arrepentimos de haber posteado.
Pues de eso se trata el derecho al olvido, que implica solicitar la eliminación de información personal en internet cuando ya no sea relevante, sea incorrecta o haya perdido el interés público. Estaría bien chidote, ¿no?
¿Dónde sí existe?
El caso más conocido es el de la Unión Europea (UE), donde el derecho al olvido forma parte del Reglamento General de Protección de Datos (RGPD), especificado en el artículo 17 “Derecho de supresión o derecho al olvido”, y aplica en los 27 países de la UE.
En Latinoamérica, países como Brasil, Chile y Argentina tienen mecanismos similares o debates judiciales, pero no se reconoce el derecho con claridad.
¿Qué pasa con México?
El derecho al olvido no existe como un derecho reconocido de forma general. La Suprema Corte de Justicia de la Nación ha señalado que eliminar información de internet de manera total podría afectar otros derechos como la libertad de expresión y el acceso a la información.
Peeero, no te alarmes
Aunque no exista el derecho al olvido como tal, en México existen otras herramientas para cuidar de nuestros datos personales. Por ejemplo, están los derechos ARCO:
- Acceso: Saber si alguna institución o empresa tiene tus datos, de dónde los obtuvo y qué uso les da.
- Rectificación: Solicitar que se corrijan tus datos si están desactualizados, incorrectos o incompletos.
- Cancelación: Pedir la eliminación de tus datos si ya no son necesarios o si son utilizados indebidamente.
- Oposición: Negarte a que tus datos sean utilizados con ciertos fines.
Además, si un post afecta tu privacidad o hace un uso indebido de tus datos, existen mecanismos legales para analizar cada caso y determinar qué medidas pueden tomarse.
Aunque hayan maneras de proteger nuestra vida digital, no debemos olvidar que lo que subimos a internet puede permanecer ahí durante muuucho tiempo. Una captura de pantalla, una copia, un archivo compartido… pueden hacer que algo circule aún cuando la información original sea eliminada.
Antes de compartir algo, pregúntate: ¿Me gustaría que esto siga navegando por 5 años más? La mejor arma para cuidar tu privacidad es conocer tus derechos y pensar dos veces antes de actuar.
Redacción: Natalia García